domingo, 27 de julio de 2008

Laberinto

por Iván De la Cruz.

La vida no es ningún pasillo recto y fácil
sino un laberinto de pasadizos,
en el que tenemos que buscar nuestro camino,
perdidos y confusos, detenidos,
de vez en cuando, por un callejón sin salida.

Pero, si tenemos fe, siempre se abre
una puerta ante nosotros,
quizá no sea la que imaginamos,
pero sí será, finalmente,
la que demuestre ser buena para nosotros.

La comodidad de hoy nos hace olvidar
la consecuencia del mañana.
Ya el tiempo pasó, no intentes detenerlo
o volver atrás: es imposible.
La vida sigue... aprovéchala.

La ropa sucia (no) se lava en casa

por Catalina Rivera.

Yo, una decena de veces, he presenciado en plena calle actos de violencia hacia nosotras las mujeres, los cuales son efectuados por sus propias parejas. Principalmente gritos y zamarreos, pero violencia al fin y al cabo. En un par de esas ocasiones he visto carabineros en las cercanías, he ido hasta ellos y les he informado sobre lo que acabo de ver. En algunas oportunidades me han tomado en cuenta, en otras no. Es un tema difícil, con límites difusos, en el que nadie se quiere involucrar, donde pocos están dispuestos a intervenir, y muchos tapan su boca con frases como “no es mi problema” y otros tantos piensan “algo debe haber hecho para merecerlo”.
Partamos por decir que NINGUNA MUJER MERECE SER AGREDIDA NI FÍSICA NI SICOLÓGICAMENTE. Sin embargo, a menudo existe una responsabilidad compartida en la llamada violencia doméstica: uno agrede y el otro “se deja” agredir, ya sea por miedo, por vergüenza, por cariño, por esperanza de que la situación vaya a mejorar o, simplemente, por costumbre.
Pero, ¿por que tiene que ser así? ¿Por qué se ha perdido el respeto y la tolerancia frente a nosotras? En fin, parece un buen momento para comenzar a mirar nuestra sociedad como realmente es, para mostrar nuestros trapos sucios, lavarlos fuera de casa y secarlos al sol.

Ideales de un alumno

por Jorge Villablanca.

Amigos:
No es suficiente el apoyo a través de este medio a la ideología que nos dejó nuestro General Pinochet. La impotencia me corroe al ver día a día carabineros dejarse humillar por comunistas atorrantes que abusan del amparo de este gobierno socialista sin que los carabineros les puedan pegar un balazo tranquilos. Se acabó. Hace mucho tiempo que debimos organizarnos y crear un grupo de lucha anti-protestas, un grupo que defienda los ideales por los que creemos, pero, ¡que luchemos! ¡No dejarnos estar y permitir que el autodenominado "pueblo" se tome nuestras calles de nuestra patria! Los invito a recuperar nuestra soberanía, recuperar lo que nuestro General nos dejó. Él peleó por todos nosotros, ganándose la cárcel y la humillación mundial, ¿a cambio de qué? De quedarnos sentados viendo cómo agrupaciones protestan por las calles y agreden a nuestros carabineros. ¡Se acabó! Hay que luchar. Por eso los invito a demostrar quiénes somos la mayoría, y dejar de escondernos tras una pantalla.
Sin más que decir, siempre fiel con los ideales firmes de nuestro General.
Se despide,
Jorge Villablanca Ortega.


Nota del editor (o sea del profe): respecto al fragmento donde se agradece "el apoyo a través de este medio", cabe señalar que este medio no apoya discursos que inciten a la violencia, sin importar la orientación política que les sirva de base. Si en nuestra sociedad ya hay violencia, esta no se solucionará con manifestaciones afines.
Yo solo dije que no censuraría opiniones, y eso es todo lo que hago.
Y lo siguiente se los digo a todos: si alguna vez he expresado mi propia opinión política, creo que nunca ha sido en un tono agresivo. Ahora bien, si mi opinión puede generar ese tono en otros, mejor me abstendré de compartirla. Porque fundamentalmente yo estoy a favor de un diálogo abierto, honesto e integrador, como es el que a mi juicio necesita el mundo.
Sin embargo, no digo que ese haya sido el caso esta vez. A lo mejor a Jorge lo movieron sus propias ideas, y posiblemente yo no tengo nada que ver ahí. Qué sé yo.
Solo un consejo les doy, humildemente: denle la espalda a la violencia, siempre. Solo nos hace más pequeños.
Un saludo para todos y harto ánimo con este semestre que comienza, el último de su vida escolar.

lunes, 7 de julio de 2008

El más malo del mundo

por Santiago "Chago" De Diego.

Según las características del chileno y su nivel sociocultural, el estilo de habla va variando.
Por ejemplo, la palabra "hueón" es un insulto para la gente de la tercera edad, pero en la juventud es usada para referirse a alguien como amigo y/o tonto.
Cuando nos referimos a una persona de un nivel sociocultural alto, tiene un vocabulario muy extenso y casi no usa modismos. En cambio, las personas de un nivel socio cultural medio tienen un léxico menos amplio. Ahora bien, la gran diferencia del lenguaje se encuentra en una persona de nivel sociocultural bajo, cuyo vocabulario es parecido al "coa" y su léxico es limitado. Usan mucho los modismos y términos que son poco entendibles.
Hay personas del nivel sociocultural medio que tienen acceso a este lenguaje y a veces se les entiende muy poco lo que dicen.
Es por eso que mundialmente está catalogado el castellano chileno como el más malo del mundo. Afirmo esto sabiendo que hay países en que las personas del nivel muy bajo también hablan mal, pero no creo que en esos lugares las personas de clase media tengan esa mezcolanza lingüística como la tenemos los chilenos.

domingo, 6 de julio de 2008

Lo que siente la gente

por Sergio "Pelao" Ibañez.

…¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
Salvador Allende.


Cuando escuché este discurso, realmente me llegó. Lo más extraño de esta situación fue que el dueño de estas palabras es protagonista de una etapa histórica de la cual yo no fui testigo, y a pesar de esto, fue como si hubiese estado ahí.
No existe mejor manera de conectarse con la gente en un discurso público que abriéndose hacia ellos, mostrando la parte más oculta, la sensibilidad personal. El lenguaje que se emplea en un discurso, que generalmente busca credibilidad por la parte léxica y/o estructural del texto en sí. Pero a pesar de que esto es fundamental la parte emotiva que presenta cada discurso, porque une aún más la globalidad de receptores que lo escuchan. Es la emotividad una herramienta que no necesita ir dirigida a ningún grupo social y por lo tanto a ninguna norma o habla, porque el entendimiento es igual, sin exclusión de sectores.
Son pocos los discursos que han trascendido en el tiempo, y precisamente esos son aquellos en los cuales su arma principal, la sensibilidad, va a flor de piel.
El aire humano que está en cada uno de nosotros, nos permite comunicarnos mucho mejor que con sistemas de símbolos o signos.
Cultivemos humanidad, y prolonguemos esta a través de los tiempos; generemos arte a la hora de comunicar, ya que solo así su entendimiento será total.

Tipo de habla de los chilenos en su diferente clase social

por René Wiegand.

Cada clase social habla de forma diferente. Por ejemplo, las personas de la clase alta dice "la Fernanda", "la Francisca", etc, y asimismo dicen "José Miguel", "Ignacio", sin el artículo. Por lo demás, según la RAE, los nombres de países y nombres propios de las personas no llevan artículo.
La gente de clase media y, sobre todo, clase baja, dice "el Francisco", "el Silva", "el Silvita", "el Espina", "el Espinita", etc.
También es común que la gente de clase baja diga "la calor", "la chaleca", etc.
De algún modo es una forma de diferenciar, consciente o inconscientemente, de las demás clases sociales. Es común que la gente que ha estudiado en la universidad, e incluso con un doctorado, tenga una forma de hablar diferente a sus colegas. Esto no sólo ocurre en Chile, sino que también en los demás países. Por ejemplo, en Inglaterra, la gente de la nobleza tiene una forma más british de pronunciar las palabras.
Otro ejemplo: en Chile la gente de clase alta dice "La Conde", en vez de "Las Condes", o usa palabras que otras clases no usan normalmente. Ejemplo: "lo pasé regio", "lo pasé salvaje".
Asimismo, hay que considerar que todas las nuevas generaciones usan palabras diferentes que sus padres y abuelos. Actualmente, las diferentes tribus urbanas de Chile, tales como los Emos, Trashers, Punks, Peloláis, Pokemones, etc, tienen diferentes formas de hablar (y vestirse), lo que complica aún más comunicarse, sobre todo para un extranjero.
Finalmente, el "coa", que es el habla de los delincuentes para despistar a la policía, también hay que considerarlo, ya que muchos jóvenes lo usan.

miércoles, 2 de julio de 2008

El habla flaite

por Profe Felipe.

"Si yo hiciera mi mundo, todo sería un disparate. Porque todo sería lo que no es. Y entonces, al revés: lo que es, no sería. Y lo que no podría ser, sí sería".
Así se presenta el conflicto principal en la película "Alicia en el país de las Maravillas", en palabras de su protagonista.
La última vez que vi la película, fue en la sala de Octavo. En esa sala y en algunas otras que acogen a los alumnos de mayor edad aquí, se cumple el mismo principio absurdo que describe Alicia. Las cosas están al revés. Tal vez no en referencia a todo lo que existe, como ella pretendía, pero sí al lenguaje.
Algunos podrán preguntarse a qué me refiero, y es a lo siguiente: el habla marginal surge en boca de quienes no tienen precisamente un entorno social de riesgo. Muchos que tienen los medios para venir a un colegio particular, hablan, por opción, como si estuvieran vinculados al hampa santiaguina.
Este fenómeno solo puede explicarse bajo la hipótesis de que, para algunos, aparentar ser "choro" por medios lingüísticos es una señal de estatus. Entonces, la marginalidad ya no sería una condición, en el sentido que determina al individuo, sino un principio de acción a través del cual alguien se hace valer.
A lo mejor, andar de rufián por la vida no es algo tan nuevo. Siempre ha habido uno que otro a quien esto le haga atractivo a las chicas, al menos a las que no tengan la mejor autoestima. Tampoco me considero un tipo chapado a la antigua, Sí creo que, para un hombre, ser caballero y bien hablado, es una virtud. Y más cuando esta parece escacear. De las mujeres, qué decir: las más señoritas suelen ser las que los galanes toman en serio.